
Más de 200 migrantes que murieron al intentar cruzar la peligrosa selva del Darién hacia Estados Unidos permanecen sin identificar en Panamá. Sus cuerpos fueron hallados en ríos y senderos de la jungla, muchos en avanzado estado de descomposición.
Las autoridades panameñas informaron que al menos 220 restos han sido sepultados en nichos humanitarios, donde un equipo especializado realiza análisis genéticos para intentar identificarlos. Este proceso cuenta con apoyo internacional y no representa un costo adicional para el país.
La mayoría de las víctimas serían venezolanas, aunque también hay migrantes de Haití, Ecuador, Colombia y China. Una vez identificados, los cuerpos podrán ser repatriados y entregados a sus familias.
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