Madre trasladó en moto el cuerpo de su hija asesinada; Fiscalía investiga el caso

El asesinato de Roxana Álvarez Rojano, de 26 años y madre de dos niños, ha puesto en evidencia graves falencias institucionales en la atención de víctimas de violencia en Colombia. La joven, oriunda de El Banco, Magdalena, fue hallada sin vida el pasado 8 de enero en un potrero de la zona rural de Pelaya, Cesar, junto al cuerpo de un hombre aún sin identificar.

De acuerdo con los reportes iniciales, ambos presentaban impactos de bala. La Fiscalía General de la Nación abrió investigación para esclarecer las circunstancias del crimen y determinar responsabilidades. La familia de Roxana asegura que la joven había salido días antes hacia una finca en el Cesar con la intención de mejorar las condiciones de vida de sus hijos, pero nunca regresó.

El drama se intensificó cuando su madre llegó al lugar del hallazgo y no encontró presencia de ambulancias ni autoridades competentes. Ante la falta de apoyo estatal, tomó la decisión de trasladar el cuerpo de su hija en motocicleta durante un recorrido de aproximadamente 68 kilómetros, hasta la sede de Medicina Legal en El Banco, donde iniciaron los trámites correspondientes.

La imagen de una madre cargando a su hija asesinada por la carretera ha generado indignación y se ha convertido en símbolo del abandono institucional. Organizaciones sociales y defensores de derechos humanos han exigido respuestas inmediatas y garantías de justicia, especialmente frente a versiones que señalan la posible participación de hombres que se habrían identificado como policías en el traslado previo de la víctima.

Roxana Álvarez Rojano no es una cifra más en las estadísticas de violencia. Era una mujer con sueños, con responsabilidades familiares y con la esperanza de ofrecer un futuro mejor a sus hijos. Hoy, dos menores esperan respuestas y justicia por la pérdida de su madre.

El caso ha despertado un llamado urgente a las autoridades para fortalecer los protocolos de atención en escenarios de violencia y garantizar que ninguna familia vuelva a enfrentar sola el dolor de la pérdida y el abandono institucional.

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