
El proyecto de Seguridad Alimentaria para Mujeres Rurales en Tierralta entra en su fase definitiva.
Esta iniciativa, liderada y financiada por la Agencia de Renovación del Territorio (ART) con el
acompañamiento técnico de la FAO, ha transformado el panorama productivo del Alto Sinú.
Con una inversión de $3.276 millones, el programa ha beneficiado a 376 mujeres de seis organizaciones comunitarias de las veredas San Clemente, Saltillo del Loro, Tuis Tuis, La Balsa, San
Lorenzo, Pueblo Nuevo, Lorenzo Abajo, El Jobo, San Rafael del Pirú, Reasentamiento El Rosario, La
Osa, Manantiales y Primavera. A través de la entrega de 5.264 gallinas ponedoras, 376 gallos,
insumos y herramientas de infraestructura, las participantes han logrado consolidar sus propias
granjas productivas.

Más allá de la cría de aves, las beneficiarias han diversificado sus parcelas con cultivos de pancoger
como maíz, plátano, yuca, frijol y diversas hortalizas. Actualmente, con un avance técnico del 90%,
el proyecto se centra en la cosecha y la comercialización. Las participantes ya no solo producen para el autoconsumo, ahora participan activamente en la cadena de valor, vendiendo excedentes de
huevos, yuca y coco a haciendas en Montelíbano y preparándose para la Feria de la Ganadería y el Mercado Campesino de Tierralta.

En febrero concluirán las Escuelas de Campo, donde las productoras recibirán formación final en estrategias de comercialización y fijación de precios competitivos.
Impacto social y cierre de brechas
Este proyecto es una pieza clave en el cumplimiento del Acuerdo de Paz, ya que ataca directamente la pobreza multidimensional que afecta a las mujeres cabeza de hogar en la región. Al fomentar su autonomía económica, el programa las reconoce como ciudadanas con pleno derecho al acceso técnico y productivo. “No sabía que tenía un tesoro en el patio de mi casa. Antes me sentía con las manos atadas para alimentar a mi hija; hoy entiendo que nuestra seguridad empieza en lo que
somos capaces de producir”, afirma Yuleidi Quiñónez Herrera, participante del proyecto.
Por su parte, Yabrudis Morelo Flórez, presidenta de la Asociación de Mujeres Campesinas y Emprendedoras del Alto Sinú, destaca la libertad que otorga la soberanía alimentaria: “Hoy no solo
sembramos comida, sembramos esperanza. Con mi patio productivo ya no tengo que viajar hasta el
casco urbano por lo básico; todo lo que necesito para alimentar a mi familia lo tengo aquí”.
Se el primero en dejar un comentario