CERETÉ EN EL CORAZÓN, JULIÁN EN LA ACCIÓN

Dicen que el verdadero carácter de una persona no se mide en los días soleados, sino cuando caen los aguaceros más fuertes. Y literalmente, Cereté está siendo puesto a prueba por las lluvias. Calles convertidas en caños, patios anegados, familias viendo con preocupación cómo el agua se acerca a sus sueños.
Pero en medio de este desastre natural, como un faro en la tormenta, vuelve a surgir una figura que los cereteanos ya conocemos bien: Julián Pérez.
Y es que a Julián no lo para nada. Ni el miedo paralizante de una pandemia, ni la fuerza cruda de un invierno desbordado. Porque su motor no es el protagonismo, es la urgencia del vecino.
Ya lo hizo con el COVID-19. Cuando el virus nos encerró, él salió. Recolectó, organizó, cargó y entregó mercados con una determinación que alimentó cuerpos y almas. Fue la mano firme que nos recordó: “Aquí estamos, nos cuidamos entre nosotros”.

Y hoy, con el agua al cuello, lo vuelve a hacer. Sin esperar a que las soluciones bajen de arriba, Julián se ha metido en la corriente —casi literalmente— para tender la mano otra vez. Ya está organizando la recolección de colchonetas, ropa seca, alimentos no perecederos y agua potable. Ya está identificando, barrio por barrio, a las familias más afectadas por estas inundaciones. Ya está usando su voz, no para quejarse, sino para convocar: “Vecino, si puedes ayudar, aquí estamos. Hermano, si estás afectado, aquí estamos”.
Esto no es un proyecto de una semana. Esto es identidad. Es el reflejo puro de lo que significa ser cereteano: solidario, resiliente, con la capacidad de transformar la preocupación en acción concreta.
Julián Pérez no es un político de temporada. Es un líder de barrio, de esos que nacen del pueblo y para el pueblo. Su oficina es la calle, su escritorio la mesa de cualquier casa, y su único título el de “vecino comprometido”.
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¡Gracias de nuevo, Julián!
Gracias por no olvidarte. Gracias por enseñarnos que la solidaridad no es un acto aislado, sino un compromiso de vida. Tu ejemplo es un llamado a que cada uno de nosotros, desde donde pueda, se sume a remar en esta misma dirección.
Que las aguas bajen pronto. Pero que el río de generosidad que personas como Julián desatan, nunca deje de correr por las venas de nuestro Cereté.
Un pueblo que se ayuda, es un pueblo que se levanta. Y tú, Julián, eres parte esencial de esa fuerza.
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CeretéSeLevanta
SolidaridadSinLímites
Un reconocimiento desde la gente, para la gente.
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