Por: Erasmo Zuleta Bechara

“Dale un pescado a un hombre y comerá un día; enséñale a pescar y comerá toda la vida”, dice un proverbio chino muy usado en nuestro tiempo. Esta claridad y sabiduría oriental aplica perfectamente al uso de los recursos de inversión provenientes del Presupuesto General de la Nación (PGN) en las regiones, donde aún anhelamos y necesitamos de grandes proyectos estratégicos.
Y es que hace 3 años el país discutía y aprobaba el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 y, a nivel regional, nos entusiasmábamos con los que se denominaban “Proyectos estratégicos de impacto regional” y los “Proyectos estratégicos” por departamento. Las regiones teníamos la esperanza de que, con la inversión en estos grandes proyectos, nuestra competitividad mejoraría, al tiempo que implementaríamos una transición energética ordenada, de tal forma que fuéramos capaces de sustituir los recursos de las regalías del sector minero-energético y que lograríamos reducir el valor del kilovatio en las regiones generadoras, como es el caso del Caribe colombiano.
Pero un análisis realizado hace poco por La Silla Vacía indica que, a pesar de que el presupuesto de inversión pasó de invertirse en 210 municipios en la anterior administración nacional a 1.036 en la actual, este cambio “evita hacer grandes proyectos que cambien el rumbo del país”. Y, como lo afirmó Jorge Iván González, exdirector del Departamento Nacional de Planeación (DNP): “Se gastan de a $5 millones, $10 millones en cositas. Si usted agrupa esa plata se puede hacer un tren de gran velocidad”. El promedio de inversión por proyecto en cada municipio en la actual administración nacional es de COP 700 millones, mientras en gobiernos anteriores era de COP 6.700 millones.
Tal vez lo más controversial es la vocación de la inversión de los recursos apropiados en la actualidad. Según el precitado análisis, la mayor inversión regional actualmente se concentra en subsidios y transferencias monetarias y en, por ejemplo, algunas plazas de mercado que no inician ejecución, sacrificando grandes proyectos que, aunque no den un pescado hoy, sí enseñan a pescar para toda la vida. Estos grandes proyectos incluyen, entre otros, la cobertura nacional de servicios públicos de acueducto, alcantarillado, gas natural, proyectos viales que conecten regiones o, en el caso de la Costa Caribe, el anhelado y necesario proyecto de erosión costera.
Entre tanto, en las regiones, y con una visión de largo plazo, procuramos hacer inversiones que se traduzcan en mayor prosperidad futura en nuestros territorios. Por ejemplo, en el departamento de Córdoba, mientras el porcentaje de hogares con servicio de acueducto en 2019 fue del 68%, para el 2023 esta cobertura alcanzó el 75%; y mientras la cobertura de alcantarillado en el departamento fue en 2018 del 37%, en 2023 alcanzamos una cobertura de 46%, y esperamos mejorar mucho más al finalizar el 2027. Estos no son solo indicadores: son inversiones que generan las condiciones para que la economía crezca y nuestra gente viva mejor, al tiempo que son el resultado de una planeación estratégica y focalización inteligente de la inversión.
A nivel territorial, esperamos que en los últimos meses de la actual administración nacional se prioricen en el PGN proyectos estratégicos de largo plazo. Estamos a pocos meses de que entre en vigencia la Ley de Garantías y, a pesar de las dificultades, espero que, antes de que esto ocurra, la priorización estratégica del PGN sea una realidad.
*Gobernador del departamento de Córdoba y Presidente de la Federación Nacional de Departamentos
Se el primero en dejar un comentario