
Un obrero de 39 años cayó inconsciente en un pozo artesanal de 72 metros de profundidad, pero fue su esposa quien, sin equipo ni entrenamiento, decidió arriesgarlo todo para salvarlo.
El hecho ocurrió cuando Edwin Ramos Roque, obrero dedicado a la excavación, se descompensó por la acumulación de gases tóxicos mientras trabajaba. Sus compañeros dieron aviso a los organismos de socorro, pero cada minuto que pasaba hacía más difícil la posibilidad de rescatarlo con vida.
En medio de la angustia, su esposa Jennifer Saraí Pérez Jácome llegó al lugar y tomó una decisión que sorprendió a todos: “Amárrenme que voy por mi esposo”, dijo antes de iniciar el descenso. Sin equipo técnico, sin preparación y consciente del riesgo, aseguró las cuerdas y comenzó a bajar los 72 metros del pozo.
El trayecto fue oscuro y peligroso, pero Jennifer logró llegar hasta Edwin. Lo abrazó, lo besó y le susurró: “Tranquilo amor, yo estoy aquí y te voy a sacar, no te me vayas”. Ella lo aseguró y le dio respiración para mantenerlo con vida mientras esperaba la llegada de los bomberos.
Minutos después, los organismos de socorro iniciaron el operativo de extracción y lograron sacar a Edwin con vida. La acción de Jennifer fue decisiva para que su esposo resistiera hasta el rescate.
La historia se convirtió en símbolo de amor y valentía. “A uno no lo han querido es nada”, expresó Jennifer, recordando que su fuerza nació del amor por su esposo.
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