Cancelan Carnaval de Palo de Agua por emergencia del río Sinú

La fuerza del río Sinú obligó a suspender una de las celebraciones más esperadas en el municipio de Lorica. El tradicional Carnaval de Palo de Agua, programado para realizarse entre el 13 y el 16 de febrero, fue cancelado debido a la emergencia provocada por las crecientes que mantienen en riesgo a la población ribereña. La decisión, aunque dolorosa para la comunidad, se tomó ante la falta de condiciones de seguridad para habitantes y visitantes.

La población de Palo de Agua, ubicada a orillas del río, enfrenta inundaciones que han afectado viviendas, vías y espacios comunitarios, generando un ambiente de incertidumbre que impide el desarrollo normal de actividades culturales y recreativas. Las lluvias constantes y el aumento del caudal han mantenido en alerta a las familias, que hoy priorizan salvar lo poco que tienen y proteger sus vidas frente a la fuerza de la naturaleza.

Líderes locales señalaron que, en medio de la emergencia, la prioridad es la atención de las familias afectadas y la protección de la vida. “No existe ánimo ni garantías para llevar a cabo una celebración de esta magnitud, considerada patrimonio cultural del territorio”, expresaron, subrayando que la fiesta debe esperar mientras la comunidad enfrenta la crisis.

Las autoridades y organizadores coincidieron en que la cancelación del carnaval es una medida responsable, pues todos los esfuerzos deben concentrarse en la atención humanitaria, la mitigación de riesgos y la recuperación de las zonas afectadas por la temporada invernal en el Bajo Sinú.

La suspensión del Carnaval de Palo de Agua no solo representa la pérdida de un espacio de encuentro cultural y festivo, sino también un golpe emocional para una comunidad que cada año se prepara con entusiasmo para mostrar su tradición y alegría. Sin embargo, la emergencia recuerda la vulnerabilidad de las poblaciones ribereñas y la necesidad de fortalecer los planes de prevención y respuesta frente a los embates del río.

El Bajo Sinú vive días de angustia, pero también de solidaridad. Mientras el agua avanza sobre calles y viviendas, la esperanza se mantiene en la unión de la comunidad y en la promesa de que, cuando la emergencia pase, el carnaval volverá a ser símbolo de resistencia y celebración de la vida.

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