El fin de la radio como la conocimos: ¿Fusión o certificado de defunción?

Redacción: Notición.co

La noticia ha caído como un balde de agua fría, aunque para los analistas era un secreto a voces: La W y Caracol Radio se fusionan. Lo que durante décadas fueron dos potencias enfrentadas por la audiencia matutina en Colombia, hoy se ven obligadas a compartir sábanas bajo una sola estructura informativa. Pero no nos engañemos; más que una “alianza estratégica para fortalecerse”, este movimiento refleja el declive agónico de la radio tradicional en Colombia y América Latina.

Estamos ante el fin de una era. La radio, ese aparato que antes presidía las mesas de desayuno y los tableros de los taxis, está perdiendo su lugar como el epicentro de la verdad. Ya no consumimos medios de información tradicionales de la misma manera. El oyente de hoy no espera a que el locutor le diga qué pasó a las 6:00 a.m.; ya lo leyó en X (Twitter), lo vio en un clip de TikTok o lo recibió en un grupo de WhatsApp mientras dormía.

El análisis más crudo lo da la propia realidad digital. Es paradójico, pero revelador: hoy a figuras como Julio Sánchez Cristo se les consume más por sus columnas y videos en Instagram, Facebook, que por el radio de transistores. El “clásico” oyente ha sido reemplazado por un “usuario” que busca el contenido on-demand. Si el director de la emisora más influyente del país genera más tracción con un post de imagen que con una emisión de cuatro horas al aire, es porque el soporte físico (la frecuencia FM) ha dejado de ser el mensaje.

Lo que estamos viviendo es una reacción en cadena. Ya vimos desaparecer los periódicos de papel, convertidos hoy en muros de pago digitales que luchan por sobrevivir. Está sucediendo ahora con las emisoras y la radio nacional: la pauta publicitaria se está mudando a los algoritmos de Google y Meta, dejando a las frecuencias tradicionales con presupuestos de hambre que obligan a estas fusiones desesperadas.

Ahora bien el horizonte para la televisión no es más alentador. Así como la radio está siendo devorada por el podcast y el clip corto, la televisión abierta tiene los días contados. Las plataformas de streaming y los creadores de contenido independiente están fragmentando la audiencia a tal nivel que el concepto de “prime time” es hoy una reliquia del pasado. Las plataformas digitales no solo están compitiendo con la TV; la están consumiendo desde adentro.

En conclusión la radio no va a desaparecer del todo, pero dejará de ser el “medio masivo” para convertirse en un nicho de nostalgia o de compañía de fondo. La fusión de La W y Caracol es el reconocimiento oficial de que ya no hay espacio para dos gigantes en un mercado que prefiere el celular al radio.

Estamos en la era de la información líquida, donde el prestigio de una marca tradicional ya no basta si no puede sobrevivir a la tiranía del scroll. La radio ha muerto como institución; lo que queda es una señal que intenta sintonizar un mundo que ya cambió de frecuencia.

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