
La crisis humanitaria en el Catatumbo, Norte de Santander, se profundiza. En los primeros seis días de este año, más de 130 familias, cerca de 300 personas, han sido desplazadas de sus hogares en zonas rurales de Tibú y El Tarra debido a enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el frente 33 de las disidencias de las Farc. Desde el inicio de la confrontación en enero de 2025, más de 80.000 personas han tenido que abandonar la región.
“Estamos acompañando a estas familias y haciendo seguimiento para que se active de manera integral la ruta de atención a las víctimas”, señaló la defensora del Pueblo, Iris Marín, quien informó que los desplazados han recibido atención inmediata por parte de la Defensoría regional y la Personería de Cúcuta. Marín también exhortó a los grupos armados a suspender las hostilidades y respetar a la población civil.
El Ejército Nacional ha desplegado más de 30.000 efectivos a lo largo de Norte de Santander y la frontera con Venezuela, incluyendo vehículos blindados y sistemas de radar para monitorear movimientos irregulares. De estos, cerca de 11.000 uniformados operan directamente en la subregión del Catatumbo, mientras el resto cubre pasos fronterizos oficiales y corredores usados de forma irregular. Hasta el momento, no se han reportado incidentes recientes que alteren el orden público.
El conflicto, que se intensificó el 16 de enero de 2025, está ligado al control territorial y a economías ilícitas. Según autoridades y ONG, la confrontación ha dejado cerca de 150 muertos y mantiene a miles de familias sin posibilidad de retorno. La región del Catatumbo, conformada por diez municipios, combina riqueza ambiental con altos niveles de pobreza y rezagos sociales, condiciones que han favorecido la expansión de estructuras armadas en los últimos años.
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