
Consternación en Barrancabermeja tras el asesinato de Karely Merlano, psicóloga y cuidadora en un hogar de paso vinculado al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). La profesional fue hallada sin vida la noche del 9 de abril dentro de la fundación donde atendía a adolescentes en situación de vulnerabilidad.
De acuerdo con versiones entregadas por su pareja, Merlano llevaba años trabajando con población en riesgo y había advertido sobre situaciones de inseguridad en el mismo lugar. Incluso, habría sido víctima de un intento previo de agresión.
Las primeras informaciones señalan que fue sometida, amordazada y asfixiada presuntamente por un grupo de jóvenes. Por estos hechos, al menos dos adolescentes fueron capturados y permanecen bajo investigación.
El ICBF confirmó que el crimen ocurrió en una institución que presta servicios al sistema de protección y aseguró que colabora con las autoridades competentes. La entidad recordó que, por tratarse de menores de edad, se deben garantizar sus derechos dentro del proceso judicial.
Este caso ha reabierto el debate sobre la delincuencia juvenil en Colombia. Cifras oficiales indican que cada año cerca de 8.000 adolescentes son sancionados penalmente, principalmente por delitos como hurto, lesiones personales y tráfico de estupefacientes.
La muerte de Karely Merlano ha generado un profundo rechazo en la opinión pública y un llamado urgente a reforzar las medidas de seguridad en los hogares de protección, así como a revisar las políticas de atención y prevención frente a la violencia juvenil.
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