
El Juzgado 11 del Circuito Judicial de Montería sepultó las esperanzas de los ocupantes del asentamiento Berlín. A través de un fallo de tutela, la autoridad judicial negó todas las pretensiones que buscaban frenar la demolición en esta zona de la margen izquierda. La decisión ratifica que el proceso de desalojo es legal y debe proceder sin más dilaciones.
El fallo deja mal parado al abogado Gabriel Sierra, quien días atrás aseguró en un video que la diligencia “era completamente falso”. La realidad jurídica dictada por el juzgado desmiente sus palabras y pone en duda la estrategia legal que vendió a los invasores, quienes ahora se enfrentan a la pérdida inminente de sus construcciones.
La controversia escala por las denuncias de cobros irregulares a las familias afectadas. Presuntamente el abogado habría recibido importantes honorarios de estas personas humildes bajo promesas que no se cumplieron. Ante el fallo adverso, la comunidad se pregunta indignada: ¿Qué pasará ahora con ese dinero y quién responderá por la asesoría fallida?
Mientras tantos, las máquinas se preparan para recuperar el terreno del humedal, los afectados quedan desprotegidos y con los bolsillos vacíos. La situación en Berlín es un llamado de alerta sobre quienes presuntamente lucran con la necesidad de los más vulnerables.
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