
La polémica alrededor del embalse de Urrá no se apaga. Por el contrario, nuevos datos técnicos aumentan las dudas sobre lo ocurrido con las clapetas o fusibles del vertedero, estructuras fundamentales para controlar el rebose hacia el río Sinú.
De acuerdo con información conocida en las últimas horas, el nivel del embalse ha descendido a 130,3 metros sobre el nivel del mar, es decir, por debajo de la cota máxima de rebose establecida en 130,50 msnm.
En condiciones normales, si las clapetas estuvieran en su lugar y operando correctamente, el vertimiento debería haberse detenido o reducido de manera significativa al estar por debajo del nivel máximo de rebose.
Sin embargo, el agua continúa saliendo hacia el río Sinú.
¿Por qué sigue vertiendo si el nivel bajó?
Aquí está el punto crítico: las imágenes divulgadas muestran que cuatro o cinco clapetas ya no están instaladas en el vertedero.
Estas compuertas metálicas articuladas funcionan como fusibles hidráulicos que permiten controlar y regular la descarga de agua cuando el embalse supera ciertos niveles. Si colapsan o desaparecen, el sistema pierde capacidad de contención y el agua fluye libremente por gravedad.
Eso explicaría por qué, aun con el embalse por debajo de la cota máxima, se mantiene un vertimiento constante.
Silencio que alimenta sospechas
El silencio y la falta de información clara han sido una de las constantes críticas contra los directivos de Urrá S.A
Hasta el momento, el presidente (e), Enrique Kerguelén, no ha salido públicamente a explicar qué ocurrió con las clapetas ni cuál es el plan técnico para su reposición.
Las preguntas son inevitables:
¿La fuerza del agua las arrancó durante el rebose masivo?
¿Hubo una falla estructural en el diseño o mantenimiento?
Mientras tanto, más de 200 mil damnificados siguen enfrentando las consecuencias de las inundaciones.
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