
Desde su reclusión en un centro penitenciario de Nueva York, Nicolás Maduro ha comenzado a recibir cartas de venezolanos que, dentro y fuera del país, decidieron expresarle su dolor, rabia y reclamos por los abusos cometidos durante el régimen chavista. A diferencia de los presos políticos en Venezuela, muchos de ellos aislados e incomunicados, el exmandatario puede recibir correspondencia de quienes aseguran haber sido víctimas de la represión, el hambre y el exilio forzado.
Una de las misivas más difundidas es la de la actriz Marian Valero, quien le dirigió un mensaje cargado de crudeza y simbolismo. “Hola, Nicolás, ¿estás conciliando el sueño con facilidad o estás empezando a aprender lo que es dormir conversando con la muerte, la oscuridad y el miedo?”. En su carta, Valero comparó las condiciones de su reclusión con las de los presos políticos venezolanos recluidos en centros como el SEBIN, Ramo Verde y el DGCIM, aludiendo a los abusos que, según ella, fueron negados durante años por el régimen.
La iniciativa de escribirle a Maduro también reunió mensajes de 35 personas que optaron por mantenerse en el anonimato. En uno de ellos se lee: “No hay celda lo suficientemente oscura para pagar el hambre y el exilio de millones. Que su única compañía sea su conciencia y que el destino le conceda una vida larga, pero tras las rejas, para que vea desde el olvido cómo Venezuela renace sin usted”. Otros mensajes incluyeron relatos personales de familias separadas y vidas marcadas por la migración forzada. “Te perdono el hecho de que gracias a ti mi familia se destruyó y crecí con mis abuelos y no con mis padres, a los cuales tuve que ver por teléfono trabajando hasta 18 horas diarias. Te perdono por mi bien, no por el tuyo”.
No todos, sin embargo, respaldaron el envío de cartas. Algunos venezolanos consideraron que escribirle podría darle distracción, mientras recuerdan que los presos políticos “tuvieron que aguantar golpes, insultos, corrientes, violaciones”. Aun así, quienes deseen hacerlo pueden enviar correspondencia a Nicolás Maduro, identificado como el preso número 00734-506, así como a su esposa Cilia Flores, bajo estrictos controles de seguridad que prohíben lenguaje violento, amenazas o insultos graves.
Se el primero en dejar un comentario