Tras las inundaciones, Córdoba podría enfrentar un repunte de dengue y malaria, advierten científicas de Unicórdoba

Mientras el departamento enfrenta la emergencia por las intensas lluvias, expertas de la Universidad de Córdoba alertan sobre un riesgo sanitario que podría agravarse cuando bajen las aguas: el incremento significativo de enfermedades como dengue y malaria. La docente e investigadora María Fernanda Yasnot Acosta advirtió que, dadas las condiciones climáticas y de represamiento, los casos podrían incluso triplicarse.

La científica, doctora en Ciencias Biomédicas y presidenta de la Asociación Colombiana de Parasitología y Medicina Tropical, explicó que el clima tropical, la alta humedad y las temperaturas promedio favorecen la proliferación de mosquitos, incluido el Aedes aegypti, transmisor del dengue. Recordó que en 2024 Córdoba reportó 13 mil casos de malaria, cifra que se redujo a 8 mil el año anterior gracias a medidas institucionales, pero señaló que tras la emergencia “seguramente vamos a tener un nuevo brote”.

Yasnot Acosta agregó que el riesgo no se limita a estas patologías. La creciente puede aumentar la presencia de roedores y con ello la bacteria Leptospira, además de infecciones derivadas de animales muertos y enfermedades transmitidas por alimentos, como las causadas por salmonella, especialmente en contextos de hacinamiento en albergues. Insistió en la importancia de no automedicarse y acudir de inmediato ante síntomas como fiebre, escalofríos o dolor de cabeza.

Por su parte, la docente e investigadora Neyla Berrocal Narváez, del programa de Enfermería de la Unicórdoba, subrayó la necesidad de fortalecer la educación en salud en los albergues, con énfasis en promoción y prevención. Recomendó atención diferencial para niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y pacientes crónicos, así como acompañamiento psicosocial para las familias que debieron abandonar sus hogares.

Ambas expertas coincidieron en que el departamento ha mejorado su capacidad diagnóstica y de respuesta, pero recalcaron que será clave el apoyo del Gobierno nacional y la articulación con las EPS, que deben activar planes de acción en albergues e incluir insumos prioritarios como el suero antiofídico ante el posible aumento de mordeduras de serpiente. El mensaje es claro: la emergencia no termina cuando baja el agua; comienza entonces un nuevo desafío para la salud pública.

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