
El 28 de abril quedará marcado en Cereté por la trágica pérdida de Miguel Correa. Un hombre joven, con una vida por delante, que tomó una decisión desesperada en su hogar cerca de San Nicolás. Pero el impacto va más allá de la noticia: dos niños han quedado en orfandad.
Este triste episodio subraya, una vez más, que la salud mental es un pilar fundamental de la familia. No podemos seguir ignorando esta necesidad imperante. Pedagógicamente, el vacío que queda hoy en el hogar Correa es una lección dolorosa. Como comunidad, escuela e instituciones, debemos ser una red de contención real.
Tenemos que enseñar a nuestros adultos a pedir ayuda, y a nuestros niños, que buscar apoyo no es debilidad. Cereté debe convertir este dolor en acción. Salud mental es cuidar el futuro.
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